domingo, 17 de octubre de 2010

Amistad con los hermanos.

Crecimiento No. II

Clase No. II

AMISTAD CON LOS HERMANOS.

La necesidad de la comunidad y de amor a nuestros hermanos.

En la clase pasada comprendimos lo que es la gracia, las formas de aumentar por la confesión y la comunión y cómo se pierde o disminuye. En ésta debemos comprender la riqueza que hay en tener hermanos, conocer sus problemas y compartir con ellos penas y alegrías, orar comunitariamente, etc. Si realmente nos hemos convertido al Señor, al recibir el don del Espíritu sentimos la necesidad de unimos a otros hermanos para caminar junto con ellos hacia el Señor y compartir lo que el Señor va haciendo en cada uno.

En la Primera Comunidad Cristiana, "eran asiduos a la comunión fraterna, a la oración, a la enseñanza de los Apóstoles, y a la Fracción del Pan". (Hech.2:42)

A.- Tu Primera Comunidad, tu Casa.

San Pedro en su (1 carta a Timoteo 5:8), nos dice: "Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe, y es peor que un infiel". Esto quiere decir que nuestra casa y nuestra familia es nuestra primera Comunidad y debemos tener juntos oración, actividades, alegrías, trabajos, tristezas, anhelos e ideales. Cuando esto no es posible (tal vez alguno de nuestra casa no acepte al Señor), debemos pedir constantemente al dueño de los corazones, para que en su "tiempo" esto suceda.

B.- La Comunidad

Hay dones de Dios que sólo se manifiestan en comunidad, con el grupo de personas que teniendo un mismo espíritu, un mismo Padre, comparten como hermanos, teniendo en común su Fe, su AMOR, sus METAS, sus VIDAS y que aprendan juntos a vivir la nueva vida que Dios les señala. “Hasta que todos alcanzamos la unidad en la fe y el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser el hombre perfecto, con esa madurez que no es otra cosa que la plenitud de Cristo” (Ef. 4: 13)

Como las multitudes que seguían a Jesús, ahora también sentimos la necesidad de unimos, despojándonos de nuestros egoísmos, viviendo para servir a los demás, amando a todos. Y de la misma manera que entonces, Jesús nos responde alimentándonos, haciendo que vivamos los dones de su Espíritu, impulsándonos a proclamar la Buena Nueva a toda criatura. Nos hace libres de la rigidez de la ley, para que nos hagamos servidores de la gracia, para que al obedecer al Espíritu, encontremos vida. Pero esa sumisión a Dios, se obtiene a través del orden y de la obediencia a los pastores y a los hermanos, y sólo en la vida de Comunidad podemos practicar verdaderamente esa obediencia. Es así que podremos crecer como un cuerpo y tener la madurez cristiana que caracterizó a los primeros cristianos.

Por tanto, una Comunidad cristiana es una célula del cuerpo de Cristo. La Iglesia entera es el cuerpo de Cristo, pero en una pequeña comunidad, donde todas las personas se han convertido al Señor y han recibido la plenitud del Espíritu, podemos consideramos un solo cuerpo, el Cuerpo de Cristo Resucitado.

C.- Necesidad de la Comunidad

La unión con una comunidad, nos ayuda a vivir como buenos cristianos, de otro modo no tendremos la fuerza suficiente para hacerlo. Dios habla a su pueblo y pacta con él, así, como pueblo, es cuando estamos reunidos cuando el reparte sus dones especiales, que no tendrían objeto si estamos solos; la profecía solo viene al profeta si puede comunicarla a otros; el discernimiento es para aplicarlo a los demás; y así los otros dones. En una comunidad se recibe pastoreo, ayuda personal, aliento y ejemplo. Estas y otras muchas bendiciones, las recibimos a la medida que comencemos nosotros a servir también a los demás, en que comencemos a integramos a esa comunidad.

D.- Vivir Como Hermanos

La amistad que debe unimos con los nuevos hermanos formará para nosotros un "Nuevo Mundo", al cual podemos considerar que es Dios mismo el que los integra. En este mundo de nuevos hermanos, todos oraremos los unos por los otros, nos ayudaremos “Que Dios, de quien procede toda perseverancia y consuelo, les conceda también a todos vivir en buen acuerdo, según el Espíritu de Cristo Jesús.” (Rom. 15:5) nos aconsejaremos, permitiremos la corrección fraterna. Nos sentiremos seguros, así como las ovejas están unidas y el pastor puede guiarlas; en el momento que una se aleja, se expone a los ataques del lobo. “Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo. Les rogamos, hermanos, que sean considerados con los que trabajan entre ustedes, es decir, con aquellos que los presiden en nombre del Señor y los aconsejan. Estímenlos profundamente, y ámenlos a causa de sus desvelos. Vivan en paz unos con otros. Los exhortamos también a que reprendan a los indisciplinados, animen a los tímidos, sostengan a los débiles, y sean pacientes con todos.” (Tes. 5:11-14) “¿Qué pasará, según ustedes, si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se extravía? ¿No dejará las noventa y nueve en los cerros para ir a buscar la extraviada? Y si logra encontrarla, yo les digo que ésta le dará más alegría que las noventa y nueve que no se extraviaron Pasa lo mismo donde el Padre de ustedes, el Padre del Cielo: allá no quieren que se pierda ni tan sólo uno de estos pequeñitos.” (Mat. 18:12-14).

Entre nuevos hermanos, tenemos que saber que no hay gente perfecta, todos vamos progresando juntos, creciendo juntos en el Señor. Hay muchos errores en cada uno, pero Dios muestra paciencia y amor por los que caen, y nosotros debemos estar dispuestos a perdonar también los errores y deficiencias que con seguridad iremos encontrando “Acójanse unos a otros como Cristo los acogió para gloria de Dios” (Rom. 15:7). Aún los más antiguos de la comunidad, los mismos pastores, tienen errores y deficiencias que Dios irá limando con nuestra ayuda, la cual debemos darle con amor, y así todos iremos entendiendo juntos la voz de Dios. Nos amamos y necesitamos unos a otros, por eso debemos aprender a amamos con el amor del Padre, no producido por sentimientos humanos, por la mayor o menor santidad de unos y otros, sino por nuestra entrega y unión con Dios. Este amor entre hermanos es la mayor señal de que una comunidad va por el buen camino “Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.” (Col. 3:14-15) eso incluye la responsabilidad de servir a los demás.

E.- Tu Lugar en el Cuerpo

Como en todo cuerpo, no todos pueden ser ojo, no todos cabeza, no todos pies. En la Comunidad, el Señor muestra lo que desea de nosotros. Por eso debemos estar dispuestos a que Dios Todopoderoso, por medio de Su Espíritu, nos vaya guiando hasta adquirir con nuestra obediencia y sumisión a Él y a los hermanos, el lugar que El mismo nos ha señalado en su Cuerpo desde toda la eternidad y que tal vez no sea el que a nosotros nos gusta más, sino aquel en el que podamos dar mayor fruto de acuerdo a los dones y capacidades que Dios nos ha dado.

Debemos comenzar desde ahora a pedir al Señor nos indique cual es la comunidad en que nos quiere, cual es nuestro lugar en el Cuerpo de Cristo y cuál es el servicio o ministerio que quiere que demos a nuestros hermanos. Estemos atentos y dispuestos para empezar el ministerio que el Señor nos dé, que seguramente será a través de la Comunidad.

Memorizar: Hechos 2:42, Tes.4:11, Col.3:14, Ef.5:21.

CITA LEMA: "SED UN SOLO CUERPO Y UN SOLO ESPIRITU COMO UNA ES LAESPERANZA A QUE HABEIS SIDO LLAMADOS"

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