jueves, 11 de marzo de 2010

Comienza la lucha

Clase No.3
COMIENZA LA LUCHA
META: Ayudarme a mí mismo, y a recibir la ayuda del Espíritu Santo.

En la clase pasada vimos que Dios siempre te ayudara, que tus problemas no serán más grandes que tus fuerzas; que si volviste a caer, y confiesas tu debilidad, Dios te perdonara; que además de la oración y el alimento espiritual, deberás descansar en El, y que debe haber un cambio en tu vida que te señale como hijo de Dios.

A) Que sucede contigo?

Todos ustedes se sorprenden, cuando ven que tienen dificultades para vivir como debieran, como Dios lo pide; y aunque tienes buenas intenciones, y te esfuerzas por hacer solo el bien, no logras hacerlo. San Pablo da la clave de lo que sucede, relatándonos lo que a El mismo Ie pasaba. “no entiendo mis propio actos; no hago lo que quiero y hago las cosas que detesto. El querer esta a mi alcanza, el hacer el bien, no. De hecho no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” (Rom. 7:15,18 y 19).
Todo esto se debe principalmente a que, aunque es verdad que ya tiene nueva vida, esta vida es en espíritu, mas aun sigue el pecado en tu cuerpo, y en el alma.
El hombre esta formado de 3 partes. “Que el Dios de la paz los haga santos en toda su persona. Que se digne guardarlos sin reproche en su espíritu, su alma y su cuerpo hasta la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor” (1 Tes. 5:23) San Pablo, para hacernos entender mejor como actúa en nosotros la carne, hace esta división del ser humano en tres partes. No debemos entenderlo como una división real, sino como una forma de entender mejor en nosotros la acción de Dios y la del pecado.

Cuerpo = materia
Es la materia que tenemos, piernas, ojos, etc. Pero además es todo aquello que gobierna las necesidades, apetitos, deseos, impulsos, pasiones, vicios, manías, malas costumbres, etc. “Por lo tanto hagan morir en ustedes lo que es terrenal, es decir, libertinaje, impurezas, pasión desordenada, malos deseos y el amor al dinero, que es una manera de servir a los ídolos”(Col.3:5)

Alma = Mente, voluntad, inteligencia, etc.
El alma podría decirse son los pensamientos, conocimientos, emociones, la voluntad, etc. “Se les pidió despojarse del hombre viejo al que sus pasiones van destruyendo, pues asi era la vida que llevaban, y renovarse por el espíritu desde dentro” (Ef.4:22-23) y puede producir idolatra, odios, celos, furores, ambiciones, desavenencias, envidias, etc.

Espíritu = Hombre interno (Rom.8;16)
Es la parte que nos identifica con Dios, que produce los frutos “En cambio el fruto del Espíritu es caridad, alegría, paz, comprensión de los demás, generosidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de si mismo.” (Gal. 5:22) y donde mora el Espíritu Santo, que fortalece “Que El se digne, según la riqueza de su gloria, fortalecer en ustedes por su Espíritu, al hombre interior” (Ef. 3:16) que nos guía “Todos aquellos a los que guía el Espíritu de Dios son hijos e hijas de Dios.” (Rom. 8:14) que nos ayuda a orar “Somos débiles, pero el Espíritu viene en nuestra ayuda. No sabemos como pedir ni que pedir, pero el Espíritu lo pide por nosotros, con gemidos inefables. Y Aquel que penetra los secretos mas íntimos entiende esas aspiraciones del Espíritu, pues el Espíritu quiere conseguir para los santos lo que es de Dios.” (Rom.8:26-27) y que dará testimonio de que somos hijos de Dios.

El espíritu Santo antes no tenía parte alguna en tu vida, ya que esta se regia únicamente, por lo que tu alma, (mente, voluntad, deseos) 0 tu cuerpo (instintos, necesidades, costumbres) decidían que debía hacerse, aunque no fuera lo mejor, o lo que más te convenía.
En realidad, no es que tu cuerpo 0 tu alma no sean buenos lo son, ya que están creados por Dios, pero pueden ser mejor si están al servicio de Dios, sometidos al espíritu, y ese esta unido al
Espíritu Santo.

B) Ahora empieza la lucha!
,Recuerdas los círculos que vimos al principio en VIDA EN EL ESPIRITU? Pues bien, lo que sucede es que al aceptar tu a Jesús como tu Salvador, y recibir el Bautismo en el Espíritu Santo. Tu ofreciste el lugar central de tu vida a Jesús y El dio a tu Espíritu Vida, y fue en el Espíritu, donde obtuviste nueva vida.
Pero al suceder esto, fue desbancado lo que en el centro había, lo que tu habías puesto, tu alma 0 tu cuerpo como el centro de tu vida.
Cuando recibiste el Espíritu Santo, obtuviste la paz, gozo, seguridad que Dios envió (junto con su Espíritu) a tu corazón “Pues ya se nos ha dado el Espíritu Santo, y por El, el amor de Dios se va derramando en nuestros corazones.” (Rom. 5:5) y fue desde el fondo de tu corazón, que sentiste ansias por leer la Palabra de Dios en la Biblia, ganas de orar como hijo suyo , de alabarle, de convivir con tus hermanos y sobre todo de seguirle; pero fíjate bien, en ese momento tu sometiste tu mente, tu voluntad, tus sentimientos, todo tu ser a Dios y el pudo penetrar en tu espíritu (hombre interior) y guiarte como. El quiera y sabia era lo mejor para ti. Mas hoy la cosa ya no es tan fácil, tus pensamientos o tu cuerpo te lo impiden a cada instante, ya que el alma y el cuerpo no están acostumbrados a ser manejados por nadie y es logico que se rebele porque quiere gobernar tu vida.

C) Que debes hacer?

La Biblia dice que debes someter tanto a tu cuerpo como a tu alma a la dirección del Espíritu “Nuestras armas no son las humanas, sino que tienen la fuerza de Dios para destruir fortalezas; todos esos argumentos y esa soberbia que se oponen al conocimiento de Dios. Haremos todo pensamiento cautivo para someterlo a Cristo.” (2 Cor. lO:4-5). En ella también se dice que la carne son las obras del alma o del cuerpo, juntos o separados, cuando estas obras se oponen al espíritu “Por eso les digo: caminen según el espíritu y así no realizaran los deseos de la carne. Pues los deseos de la carne se oponen al espíritu y los deseos del espíritu se oponen a la carne. Los dos se contraponen, de suerte que ustedes no pueden obrar como quisieran. Es fácil reconocer lo que proviene de la carne: Fornicación, impurezas y desvergüenzas; culto de los ídolos y hechicería; odio, ira y violencias; celos, furores, ambiciones, divisiones, sectarismo y envidias; borracheras, orgias y cosas semejantes. Les he dicho y se los repito: los que hacen tales cosas no heredaran el Reino de Dios.”. (Gal.5:16-21). Cuerpo no es lo mismo que carne, puesto que el odio, la idolatría, etc. no está en nuestro cuerpo, pero si en nuestra carne. Carne son las palabras que realizamos nosotros sin tomar en cuenta lo que nos dicta el espíritu.
Sin embargo si los dejamos conducir por el Espíritu Santo y negamos obediencia a la vieja naturaleza que está en nosotros, podemos obedecer la ley de Dios. Los que se dejan dominar por sus deseos, por su carne, por su vieja naturaleza, viven solo para auto complacerse, pero los que viven de acuerdo con el Espíritu Santo, se conducen como agrada a Dios.
El dejarse conducir por el Espíritu Santo, produce vida y paz, pero el dejarse conducir por la vieja naturaleza conduce a la muerte, porque la vieja naturaleza que está con nosotros, siempre se rebelara en contra de Dios, nunca ha obedecido la ley de Dios y nunca podrá obedecerla.
El secreta esta en que eres tu, quien decides por quien te dejaras conducir; esta decisión no la toma Dios, ya que EI respeta nuestro libre albedrio, nuestra libertad, y esta consiste en poder elegir por cuenta propia, el camino que deseamos seguir en cada momento.
Si quieres triunfar como cristiano, deberás tomar la decisión de dejarte conducir en cada momento, en cada situación o circunstancia, por el Espíritu, y doblegar a la autoridad de tu cuerpo y tu alma. Para que estos (siendo instrumentos de Dios) puedan reflejar los frutos del
Espíritu, o sea la transformación que hace el Señor del (Hombre Viejo); pero esta decisión debe ser consciente y definitiva, debe ser una renuncia total a las obras del mundo, para encontrar
nuestra vocación cristiana “Comportémonos con decencia como a plana luz: nada de banquetes y borracheras, nada de lujurias y vicios, nada de pleitos y envidias. Mas bien revístanse del Señor Jesucristo, y no se dejen arrastrar por la carne para satisfacer sus deseos.” (Rom.13:13-l4). Así pues, terminamos con GaIatas 5:25 como conclusión de esta clase.
“Si tenemos la vida en el Espíritu dejémonos conducir por el Espíritu.”.

Tarea: Hacer una lista de mis malos deseos buscando ejemplos en Gal. 5:16-21, Ef. 4:25-31, y Col.3:5-9, haciendo un examen profundo de mi carne.

Memorizar: Rom.8;14, Rom.8:7-8, Gal.5:25, Col.3:5-9

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